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El evangelio Allan kardec


Desdichado el que dice: “Jamás perdonaré”, porque si no lo condenan los hombres, por cierto Dios lo hará. ¿Con qué derecho reclamaría el perdón de sus propias faltas, si él mismo no perdona las de los otros? Cuando Jesús manifiesta que se debe perdonar a un hermano, no siete veces, sino setenta veces siete veces, nos enseña que la misericordia no debe tener límites.


 
 
 

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